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Una noche

Sigo agarrada a la botella. La noche parece no acabar. Escucho nuestra canción, la que solíamos bailar, la que hemos cantado a gritos, con la que ahora me encuentro llorando. Ya no se si el vaso esta lleno o esta vacío, no se si son mis lágrimas lo que bebo o ese licor que tanto te gustaba. Miro la botella y la rompo. Quedaba aún licor, joder, es demasiado caro como para tirarlo, me arrepiento al segundo de lo hecho al ver el líquido derramado. Esa botella era lo único que me quedaba de ti ya que te lo has llevado todo, tu ropa, tus zapatos, hasta tu jodido cepillo de dientes y mi frágil y estúpido corazón.

Vuelvo a la que un día fue nuestra habitación y lo observo todo hasta que mi mirada llega al armario. Entonces lo recuerdo, te has dejado algo, la camiseta con la que tanto te gustaba verme dormir. Me la pongo e inhalo profundamente, aún tiene tu colonia impregnada y un leve olor a cigarrillos. Tus cigarros, estoy segura que no has llegado a llevártelos. Los busco por todos lados hasta que doy con ellos, tu mechero también está. El mechero que compraste en nuestro primer viaje juntos, era tu favorito aunque supongo que ya no lo es.

Con ambas cosas en las manos me dirijo hacia lo azotea. Fijo mi mirada en la ciudad, todos se ven felices desde aquí, pero ¿lo soy yo?. Me acabo el vaso de un trago, paso mis pies al otro lado de la barandilla, cojo un cigarro y lo enciendo, miro hacia al vacío, no siento miedo, doy una calada y apretó fuerte el mechero mientras llevo la mano al corazón. Salto y veo todos nuestros recuerdos pasar ante mis ojos, soy feliz, me encantaría estar así por siempre pero todo lo bueno acaba pronto. De repente ya no siento nada, tengo un sueño terrible y quiero dormir. Dormiré, mañana será otro día y de seguro seré más feliz.

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