Sentada en el suelo, en medio de la nada, me da por recordar las miles de noches que no hemos compartido, las cien locuras que no hemos realizado, las decenas de palabras que nunca nos hemos dicho, el beso que nunca nos dimos.

Sin embargo, esto me hace recordar los cobardes que fuimos. Si, cobardes, por preferir no demostrar nuestros sentimientos por miedo a que nuestra amistad terminara. Pero dime, tu que dices ser tan sabio, de que nos ha servido esto si ahora cada uno vive con un dolor permanente y se arrepiente de todo lo que nunca dijo.

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