Redención

Perdóname padre porque he pecado. He pecado por no amarte sobre todas las cosas, pues sabes de sobra que mis padres son lo primero. He pecado por mentir al decir que no le amaba cuando si lo hacia. He pecado porque he robado, he robado corazones y luego los he tirado sin hacerles caso. He pecado porque he tenido pensamientos impuros y peor aún los he llevado a cabo, pero sinceramente fueron los actos más bonitos. He pecado porque he deseado lo que tú prohíbes. He pecado porque he codiciado bienes ajenos y es que todos sentimos envida. He pecado porque he roto las reglas de tu iglesia. He pecado aún mas porque me he encomendado a Lucifer, pues quise marcharme de tu reino, todo era demasiado perfecto allí. Simplemente me he convertido en un ángel caído, pues no me protegiste ni mucho menos me ayudaste cuando lo necesite, tú me echaste de tu lado, no te odio pues quizás tengas cosas más importantes que hacer. No busco perdón. Ahora otro ángel más vive fuera de tu reino, pero no te preocupes porque aunque no te venere cada segundo de mi vida sigo ayudando a quien lo necesita, solo que ahora vestida de negro y no de blanco. Aunque algo he hecho bien porque, a pesar de todo, nunca renegué de ti completamente, pues tú sigues teniendo algo de mí y yo algo de tu reino, en algo nos teníamos que parecer, pues los dos tenemos Esperanza.

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