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Una noche

Sigo agarrada a la botella. La noche parece no acabar. Escucho nuestra canción, la que solíamos bailar, la que hemos cantado a gritos, con la que ahora me encuentro llorando. Ya no se si el vaso esta lleno o esta vacío, no se si son mis lágrimas lo que bebo o ese licor que tanto te gustaba. Miro la botella y la rompo. Quedaba aún licor, joder, es demasiado caro como para tirarlo, me arrepiento al segundo de lo hecho al ver el líquido derramado. Esa botella era lo único que me quedaba de ti ya que te lo has llevado todo, tu ropa, tus zapatos, hasta tu jodido cepillo de dientes y mi frágil y estúpido corazón.

Vuelvo a la que un día fue nuestra habitación y lo observo todo hasta que mi mirada llega al armario. Entonces lo recuerdo, te has dejado algo, la camiseta con la que tanto te gustaba verme dormir. Me la pongo e inhalo profundamente, aún tiene tu colonia impregnada y un leve olor a cigarrillos. Tus cigarros, estoy segura que no has llegado a llevártelos. Los busco por todos lados …
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Algunas veces nos equivocamos y somos realmente conscientes de que lo hemos hecho. Pero... ¿Cómo pedir perdón? ¿Cómo voy a reconocerlo si solo voy a agrandar tu ego? Prefiero callar y sentirme culpable antes que engrandecerte sobre mi.

Perdóname una vez más

Sé que esto no es lo adecuado. Que si lo leyeras te enfadarías, pero es la única forma en la que puedo demostrarte todo. Es la única manera que sé, derramándome en un folio, llorando letras.
Aun no entiendo cómo ni porque nuestros caminos se cruzaron. Aun no entiendo como TÚ pudiste entrar tanto en mi vida. Y aun no entiendo como YO pude dejar que te apropiaras de todo. Yo, que me pase años levantando barreras y luego llegaste tú y con una simple mirada las derrumbaste.
No sé cómo lo hiciste. No sé cómo lo conseguiste. Tampoco se que me falta para poder completarte y dejar de encajarte a medias. No se que hice mal para no conseguir que me eches de menos lo suficiente. Lo único que sé es que, de los dos, quien salió perdiendo fui yo.
Recuerdo el número de kilómetros que he recorrido para poder estar frente a ti. aunque sea solo unos minutos. Si hubiese sabido que aquel día iba a ser el último no me habría despedido, no me habría ido. Habría perdido aquel tren, te habría vuelto a besar…
Agarrame del culo mientras me besas. Empujame contra la pared. Muerdeme sin piedad. Haz magia con los dedos.